Uno de los problemas más relevantes que podemos encontrar en la actualidad son las dificultades que el niño desarrolla en diferentes áreas. Un niño que no recibió esta estimulación, al ingresar a la escuela, empieza desde cero con actividades como sostener crayolas y pintar, o cortar papel, cuando los compañeros que sí recibieron estimulación ya están bastante adelantados. “Esto puede propiciar problemas en la escuela’’.
Es importante plantearnos y organizar inmediatamente una guía o un material didáctico que nos permita a que los padres conozcan la importancia fundamental de la estimulación temprana en nuestros niños. Desarrollar y potenciar las funciones cerebrales de los niños tanto en el plano intelectual, como en el físico y afectivo. Mediante juegos y ejercicios repetitivos, desde la etapa prenatal hasta los 6 años de edad.
Es brindarle la oportunidad de que tenga una cerebral sana y fuerte, por medio de estímulos, utilizando al máximo sus potenciales físicos e intelectuales. Las capacidades se desarrollan de forma más rápida.
Al comienzo, lo primero que se busca reforzar es el vínculo emocional del bebé, siempre respetando su espacio. Posteriormente se trabajan áreas como:
· Motricidad gruesa y fina: su objetivo es que el niño(a) logre el control de sus músculos para que pueda coordinar sus movimientos libremente.
· Lenguaje: ayuda en la comprensión de su lenguaje para poder expresarse a través de él.
· Cognición: trabaja el intelecto del bebé.
· Personal y emocional: trabaja la independencia del niño en actividades cotidianas como alimentarse y vestirse.
· Social: le facilita al niño los elementos necesarios para desarrollarse en su entorno.